Reflexiones del panel “Sin territorio no hay identidad”. Descolonización y Territorio.

Miriam Sotelo exponiendo en el panel.
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El pasado lunes 12 de octubre, en el marco del “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”,  desde el Proyecto Estratégico de Acompañamiento a Proyectos de Territorios conservados por Pueblos indígenas-TICCA y Consolidación de una Red TICCA Argentina, financiado por el PPD/FMAM/PNUD y ejecutado por la FAUBA, se realizó un panel intercultural dedicado a poner en debate la significación de la fecha en relación a  los actuales conflictos que atraviesan los territorios indígenas.

 

El panel, denominado "Sin Territorio no hay Identidad", fue presentado por la Responsable Técnica del Proyecto, Libertad Mascarini, Ing. Agr. Mag., docente-investigadora de FAUBA, quien abrió diciendo: “...Y aunque dejó de llamarse Día de la Raza en 2010, y que pasaron más de 5 siglos desde que “descendieron de los barcos” los conquistadores, si bien se avanzó mucho, el racismo sigue vigente, y también sobre eso tenemos que reflexionar y luchar por desterrarlo ya que es basamento ideológico para el no reconocimiento de sus derechos. Hoy, reivindicando su preexistencia étnica y cultural, nos reunimos para reflexionar sobre uno de los derechos más recurrentemente vulnerado, fundamentalmente por los avances del modelo extractivista, el derecho que garantiza la permanencia y propiedad de sus territorios. Territorios a los que está fuertemente unida la identidad de los pueblos indígenas.”

Como anfitrión de la casa de estudios, Pablo Rush, Ing. Agr. Secretario de Extensión de la FAUBA, dio la bienvenida y habló de la importancia que tiene este evento para la Universidad: Para nosotros como Facultad de  Agronomía de la Universidad de Buenos Aires es muy valioso, muy importante y muy enriquecedor poder establecer un diálogo que nos ayude a comprender el proceso y los caminos que tenemos que seguir recorriendo juntos. Ahí nos encontrarán, estamos a disposición como universidad pública para trabajar juntos e intentar reconstruir esta parte de la historia.”

El círculo de diálogo fue moderado por Estela Lemunao, warriache williche, mapuche, nacida en Junín de los Andes, docente, integrante de la comunidad Mapuche Puel e Integrante del equipo intercultural del Proyecto de Acompañamiento a los Proyectos TICCA. 

Estela destacó que el significado que tiene el territorio para los pueblos indígenas dista mucho del concepto de mercancía que tiene para la economía extractivista. “...el territorio es parte nuestra, es nuestra sangre ya que nos permite recibirlo como legado de nuestras ancestras y ancestros y este territorio nos brinda la belleza de la vida porque de verdad que los territorios tienen mucha belleza.(...) Nos da la salud, nos permite fortalecer la espiritualidad y el Coincitimun o el Kumel Lan que es el Antiguo conocimiento y el consejo de nuestros ancianos, los que nos acompañan todavía y los que ya no están pero espiritualmente están con nosotros. Estamos acá en esta fecha porque es nuestro deber cuidar el territorio y trabajar en él con agradecimiento y devolverle siempre parte de todo lo que tanto nos brinda y nos regala.”

 

En este sentido abrió el panel intercultural Fidel Colipan, Werquen de la Confederación Mapuche de Neuquén, Integrante de la Mesa de Comanejo Parque Nacional Lanin, recordando que es una problemática que comenzó con la denominada conquista de América y que no terminó con Roca. “... hoy hay otros que representan a Roca, se han multiplicado los Roca, andan por todos lados,  y los Rocas se visibilizan a través de los estancieros, de gente que realmente no cree que los pueblos indígenas tienen derecho, no creen que la Constitución nacional, allá por el 94 sacó un artículo, que es el 75, donde reconoce la pre-existencia de los pueblos donde esa pre-existencia está totalmente resistida por un grupo de poder que tiene interés en los territorios mapuches”. Fidel contó su experiencia en el co-manejo del Parque Nacional, rescatando que la construcción de un nuevo sentido de convivencia sólo es posible teniendo justicia,  reconocimiento legal y cultural de la problemática. “Es muy difícil hablar de una paz social, la paz social se logra con reconocimiento y justicia. Lo mismo para los pueblos indígenas, me parece que se habla mucho en los congresos de áreas protegidas sobre el Guardianes de la biodiversidad, pero (...) si el Estado no reconoce a los pueblos indígenas de nada vale hablar de los guardianes de biodiversidad, porque en este marco de empobrecimiento que están llevando adelante se elimina el guardián por distintas situaciones”.  

 

Rogelio Segundo, líder de la asociación Lhaka Honhat (Nuestra Tierra) de Salta, continuó luego de la palabra de Fidel y contó su experiencia en relación al reciente fallo histórico en relación a la figura de propiedad ancestral. La Corte Interamericana de Derechos Humanos dio a conocer su sentencia en el caso y sentó precedente al respecto. En su fallo dice que los Pueblos Wichí (Mataco), Iyjwaja (Chorote), Qomleq (Toba), Niwackle (Chulupí) y Tapy’y (Tapiete) tienen derecho a su propiedad ancestral en el norte de Salta y a un título único para las 400 mil hectáreas que abarcan los ex lotes fiscales 55 y 14 del departamento Rivadavia, y establece plazos para su cumplimiento. Hecho que sienta un precedente para concebir y pensar figuras legales de propiedad comunitaria, donde una organización indígena reclama sus derechos territoriales, a nivel internacional, ante un Estado Nación.  “...hoy, por el fallo que salió que ya está firme, que ya hay, es como dije, casi el 95% está ya acordado con el pueblo criollo, y entonces, están sabiendo ellos hasta dónde termina el territorio indígena. 

“De esa parte nosotros, yo, el equipo de trabajo nuestro, estamos contentos porque ya sentimos que tenemos nuestra propiedad, nuestro territorio marcado. Y gracias a la gente que nombré: nuestros ancestros, nuestros grandes caciques que ya no están, que ya no pudieron ver ese día, para festejar el día que se ganó el fallo, todavía no lo festejamos hasta hoy por el tema de la pandemia que está pasando” dijo Rogelio.

 

En relación a la legislación que tiene por fin conservar el territorio, Miriam Sotelo, integrante de la comunidad Yahaveré de Corrientes, participante del CPI Pueblo Guaraní, aportó su mirada sobre la construcción y consulta de la Ley de Humedales, que tiene como fin la conservación de los territorios y asignar un uso apropiado de los mismos por parte de las comunidades locales. “Las que somos mamás queremos que nuestros hijos revaloricen toda esa parte que la naturaleza nos da y lo que nos da la espiritualidad y la conexión que uno tiene con eso ancestral. La Ley de humedales habla un poco de todo eso. También es importante rescatar que esta Ley tiene un consejo consultivo donde hay partes del Ministerio de Nación, un representante del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA), un representante del Consejo hídrico Federal y un representante de sistema científico y un representante de pueblos indígenas y también uno local de cada sector donde haya un humedal, también un representante de organizaciones ambientales y locales y un representante de organización social; es un espacio donde se podrá debatir diferentes objetivos del porqué es importante la ley de humedales en Argentina. Miriam rescató la presencia creciente de mujeres frente a la lucha ante el atropello del agronegocio y el extractivismo. También señaló que hay una doble postura de los gobiernos locales hacia la comunidad indígena, por un lado se hace usufructo de las raíces ancestrales para atraer al turismo y por otro se permite el avance de la frontera agrícola extractivista sobre los territorios de las comunidades. 

 

Nadia Gómez, delegada del CPI Pueblo Huarpe, desde San Juan nos contaba su mirada al respecto de esta “doble postura”: Hoy veíamos muchas publicaciones del Estado provincial donde hablaban y saludaban a las colectividades.  Sabíamos que esto iba a pasar cuando cambiaran el significado de lo que realmente fue. Porque creemos que si estas iniciativas nos surgen de los pueblos, generalmente quedan en palabras bonitas y en discursos estériles. Terminan generando un impacto contrario al que se supone que es hoy. Hoy vemos videos donde se muestra esa diversidad y nuestras artesanías, nuestras danzas, nuestra música. Pero en realidad cuando nosotros reclamamos porque el agua vuelva a sus cauces naturales, como el caso de la laguna de Guanacache, cuando reclamamos al Ministerio de Minería que se realice una consulta y participación real de los pueblos ante cualquier emprendimiento que se realice en nuestro territorio, o cuando vemos que hay empresas que no tienen aprobados sus informes de impacto ambiental, que siguen realizando sus extracciones. Ahí no vemos ningún respeto hacia la diversidad. 

Remarcó que la iniciativa de los TICCA, resulta útil para generar un intercambio y puesta en común de las diferentes situaciones que suceden en los territorios a fin de replicar las experiencias de lucha.

 

Cerró este panel intercultural Silvina Ramírez, Abogada de la Asociación de Abogados del Derecho Indígena (AADI). Planteó la posibilidad de construir memoria a partir del diálogo intercultural y remarcó la utilidad de la constitución de la categoría TICCA y de la utilidad que tiene para la defensa de los territorios.

Recordó el marco legal en el que se abren paso los TICCA en la Argentina: “Nosotros tenemos en relación al territorio una legislación que va desde convenios internacionales, tenemos este convenio 169 de la OIT (Organización Interamericana del Trabajo) tan declamado con relación a pueblos indígenas, tenemos declaraciones universal y americana, tenemos tratados o convenciones que protegen la biodiversidad, tenemos leyes nacionales, de glaciares, la de bosques, tenemos esta ley austera, y bastante insuficiente, la ley de emergencia, que fue pensada para una coyuntura determinada, y hace 14 años que todavía sigue vigente. La abogada enunció las diferentes realidades referidas al territorio: “tenemos territorios fiscales, territorios que son reclamos de particulares, territorios que están dentro de las áreas protegidas, las reservas naturales. No existe la categoría TICCA en el derecho argentino, o el derecho internacional”. 

Mencionó y rescató la necesidad y la falta de una ley de propiedad comunitaria  y resaltó la vulneración constante y sistemática de derechos que sufre la comunidad indígena: “Siempre menciono algo así como la tríada maldita de los derechos que más recurrentemente son vulnerados en Argentina en relación a los derechos indígenas que son: derechos territoriales, derecho a la gestión de los bienes comunes naturales y derecho a la consulta y el consentimiento previo, libre e informado.” 

Silvina trazó una correlación entre la vulneración de los derechos y el modelo productivo extractivista: “Pero este desorden territorial, que es fruto de una falta de ordenamiento territorial, tiene que ver con un direccionamiento o con una intencionalidad, esto no es un desorden porque sí. Sino que este desorden y esta, digamos, concentración de la tierra y este avance enorme de las actividades extractivas está directamente vinculado a los intereses económicos y está directamente vinculado al no reconocimiento de los derechos indígenas”.

El panel cerró con profundas reflexiones, aportando a descolonizar las mentes, abogando por el cumplimiento de las leyes vigentes de resguardo de los territorios y por el derecho a la propiedad territorial comunitaria indígena.

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